Antes de empezar: elige para qué puesto lo haces
Un currículum que intenta servir para cualquier oferta suele convencer a pocos. Antes de escribir una línea, decide a qué tipo de puesto te diriges (o, mejor, ten delante una oferta concreta) y reúne el material:
- La oferta o, si no hay ninguna, tres anuncios parecidos que te interesen.
- Las fechas exactas (mes y año) de tus trabajos, prácticas y estudios.
- Qué hacías en cada puesto y, sobre todo, qué conseguiste: resultados, responsabilidades, cosas que mejoraron gracias a ti.
- Títulos, cursos, carnets e idiomas, con su nivel real.
- Las herramientas y programas que usas de verdad.
Consejo
Escribe primero un currículum «maestro» con todo lo que has hecho, sin preocuparte por la longitud. Después, para cada oferta, copia solo lo que encaje. En Currícula puedes guardar una copia de cada versión con «Exportar JSON» y volver a cargarla cuando la necesites.
Paso 1: elige el formato y la longitud
Hay tres formas habituales de ordenar un currículum. La que más se usa, y la que casi todo el mundo espera encontrar, es la cronológica inversa.
| Formato | Cómo se organiza | Cuándo conviene | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Cronológico inverso | Lo más reciente primero, tanto en experiencia como en formación. | Trayectoria continua y en el mismo campo. | Es el estándar. Deja los huecos a la vista. |
| Funcional | Agrupa por habilidades y apenas muestra fechas. | Pocos trabajos o muchos cambios de sector. | Muchos reclutadores desconfían porque no se ve cuándo ni dónde trabajaste. |
| Mixto | Perfil, bloque de habilidades clave y después la experiencia en orden cronológico. | Cambio de sector o perfil muy especializado. | Exige cuidar que no se alargue. |
Sobre la longitud: una página si estás empezando o tienes pocos años de experiencia, y dos como máximo si tu trayectoria es larga y relevante. Si te pasas, no reduzcas la letra: quita lo que menos aporte a ese puesto.
Paso 2: los datos de contacto
Arriba del todo va tu nombre completo, como título. No hace falta escribir «Currículum Vitae»: todo el mundo sabe lo que está leyendo. Debajo, lo mínimo para que puedan localizarte:
- Teléfono (comprueba que no te falta ninguna cifra).
- Correo electrónico con un formato serio, del estilo nombre.apellido@..., sin apodos ni años de nacimiento.
- Ciudad, y provincia o país si buscas fuera. No hace falta la dirección completa.
- Enlace a tu perfil de LinkedIn, a tu portfolio o a tu GitHub, solo si está cuidado y tiene que ver con el puesto.
La foto es opcional en España y depende del sector. Lo explicamos, con el motivo de cada cosa, en la guía de qué poner y qué no en un CV.
Paso 3: escribe un perfil profesional breve
Es el párrafo que va bajo tu nombre. De dos a cuatro líneas que respondan a tres preguntas: quién eres profesionalmente, en qué destacas y qué buscas. Piensa en él como la respuesta de treinta segundos a «cuéntame algo de ti».
Antes
Persona dinámica, responsable y proactiva, con ganas de crecer en una empresa líder del sector.
Después
Camarera con cinco años de experiencia en restauración y eventos, acostumbrada a servicios de más de 150 comensales. Manejo de TPV y gestión de reservas; inglés B2. Busco un puesto en sala en un restaurante de cocina de producto.
El «después» dice cosas que se pueden comprobar; el «antes» podría estar en el currículum de cualquiera. Si estás empezando y aún no tienes experiencia, apóyate en tu formación y en lo que has hecho fuera del trabajo: lo explicamos en la guía de CV sin experiencia.
Paso 4: cuenta tu experiencia con logros, no con tareas
Es la parte que más pesa. Ordénala de lo más reciente a lo más antiguo y, en cada puesto, indica el cargo, la empresa (con la ciudad si ayuda), las fechas con mes y año y entre dos y cinco puntos.
Cada punto funciona mejor con esta fórmula: un verbo de acción, lo que hiciste y el resultado o la escala. Los números ayudan, pero solo si son ciertos; si no los tienes, describe el alcance (cuántas personas, durante cuánto tiempo, con qué herramientas).
Antes
Encargado de atención al cliente.
Después
Atendí una media de 60 clientes al día y reduje las reclamaciones pendientes un 30 % al crear un protocolo de respuesta para todo el equipo.
Antes
Responsable de las redes sociales de la tienda.
Después
Gestioné los perfiles de Instagram y Facebook de una tienda local: planifiqué tres publicaciones semanales y pasé de 800 a 2.300 seguidores en un año.
Las cifras de estos ejemplos son inventadas. Usa solo las tuyas. Algunos hábitos que ayudan:
- Verbos en pasado para los trabajos terminados y en presente para el actual.
- Lo más relevante para la oferta, primero, aunque no fuera lo que más tiempo te ocupaba.
- Los trabajos de hace más de diez o quince años, o sin relación con el puesto, pueden quedarse en una sola línea.
- Si hay un hueco largo entre dos trabajos, puedes explicarlo en una línea (formación, cuidado de familiares, un proyecto propio) o llenarlo con lo que hiciste de provecho en ese tiempo. Lo que no conviene es esconderlo cambiando las fechas.
Paso 5: formación y cursos
Igual que la experiencia, de lo más reciente a lo más antiguo: título, centro y año (o «en curso», con la fecha prevista). Si acabas de terminar los estudios, la formación va antes que la experiencia; si llevas años trabajando, va después.
- Pon tu nivel de estudios más alto y lo que haya venido después. Si tienes un grado, no hace falta enumerar la ESO o el Bachillerato.
- En los cursos, solo los relacionados con el puesto y que puedas acreditar, mejor con quien los impartió y el año. Treinta cursos de una tarde no suman; tres bien elegidos, sí.
- Los carnets y titulaciones oficiales (formación en manipulación de alimentos, prevención de riesgos laborales, conducción, socorrismo…) también van aquí.
Paso 6: habilidades e idiomas
Aquí van las herramientas y los conocimientos que usas de verdad. Tres ideas para que funcione:
- Sé concreto. «Excel: tablas dinámicas y BUSCARV» dice más que «Excel avanzado».
- Prioriza lo que pide la oferta y agrúpalo (herramientas, técnicas, certificaciones).
- Evita las barras o estrellas de nivel. Son subjetivas, ocupan espacio y los programas que leen currículums automáticamente no las interpretan. Si quieres matizar, escribe el nivel con palabras (básico, intermedio, avanzado) o los años de uso.
Las cualidades personales («trabajo en equipo», «proactividad») no se demuestran enumerándolas: salen mejor contadas en los logros de la experiencia. Para ver qué habilidades se valoran en cada campo, tienes la guía de habilidades por sector.
En los idiomas, indica el nivel según el Marco Común Europeo de Referencia (de A1 a C2) y, si tienes un certificado (Cambridge, escuela oficial de idiomas, DELF, Goethe…), añádelo con el año. Para tu lengua materna, «nativo». No infles el nivel: en una entrevista pueden cambiar de idioma sin avisar.
Paso 7: otros datos que suman
Un apartado final y corto para lo que no cabe arriba pero ayuda a decidir:
- El carnet de conducir y el vehículo propio, si el puesto implica desplazamientos.
- La disponibilidad (horaria, geográfica o de incorporación), si es relevante.
- Voluntariado, proyectos personales, premios o publicaciones que tengan relación con el puesto.
- Aficiones, solo si cuentan algo útil (un deporte de equipo, por ejemplo) y en una línea.
Paso 8: adapta el currículum a cada oferta
Es el paso que más se salta y el que más resultado da. Con la oferta delante:
- Subraya lo que piden: tareas, herramientas, titulaciones, idiomas.
- Marca cuáles de esas cosas tienes de verdad.
- Pon esas coincidencias arriba: en el perfil, en los primeros puntos de cada puesto y en la lista de habilidades.
- Usa sus mismas palabras cuando sea cierto. Si piden «gestión de redes sociales» y tú escribes «community management», pon las dos. Los filtros automáticos y quien lee con prisa buscan esos términos.
Ojo
Adaptar no es inventar. Si no tienes algo que piden, no lo escribas: es mejor un currículum que encaja en buena parte y es honesto que uno que lo encaja todo y se cae en la entrevista.
Con tu versión maestra a mano, adaptar el currículum a una oferta es cuestión de minutos, no de horas.
Paso 9: cuida el diseño y exporta a PDF
El diseño tiene que ayudar a leer, no a lucirse. Unas pautas que funcionan casi siempre:
- Una plantilla limpia y con jerarquía clara: tu nombre, los títulos de sección, los puestos y el texto, cada uno con su peso.
- Una tipografía legible (el cuerpo, entre 10 y 12 puntos), márgenes razonables y espacio entre bloques.
- Un solo color de acento, con buen contraste con el fondo.
- Títulos de sección corrientes («Experiencia», «Formación», «Habilidades», «Idiomas»): tanto las personas como los programas saben dónde buscar.
- Nada de texto dentro de imágenes, tablas complicadas ni gráficos de nivel.
Envía el currículum en PDF salvo que la empresa pida otro formato: se ve igual en cualquier dispositivo. Ponle un nombre claro, como nombre-apellido-cv.pdf, y no «CV-definitivo-final2.pdf».
Con Currícula eliges una de las plantillas, rellenas tus datos viendo cómo queda y pulsas «Descargar PDF»; en el cuadro de impresión de tu navegador, elige «Guardar como PDF». El resultado es un A4 con texto real que se puede seleccionar, no una imagen.
Prueba rápida
Abre el PDF y selecciona un párrafo con el ratón. Si se marca, es texto real y cualquier programa podrá leerlo. Si se marca como una imagen, vuelve a exportarlo.
Paso 10: revisa antes de enviar
Léelo entero, en voz alta y en el PDF final, no en el editor. Después, pasa esta lista:
- Ortografía y tildes, sobre todo en nombres de empresas y cargos.
- Fechas coherentes y escritas con el mismo formato en todo el documento.
- Teléfono y correo bien escritos (haz la prueba: escríbete).
- El mismo estilo de viñetas y los mismos tiempos verbales.
- Ninguna información que no puedas explicar en una entrevista.
- Una o dos páginas, sin que un título se quede suelto al final de la primera.
- Los enlaces abren y llevan donde deben.
Pídele a alguien de confianza que lo lea durante un par de minutos y te diga qué ha entendido de ti. Si no coincide con lo que querías transmitir, ahí está lo que hay que cambiar. Por último, guarda una copia editable (en Currícula, el archivo JSON) para no empezar de cero la próxima vez.
Errores frecuentes
- Enviar el mismo currículum a todas las ofertas.
- Describir tareas en lugar de logros.
- Perfiles llenos de frases hechas («dinámico», «responsable», «con ganas»).
- Un documento demasiado largo, o con la letra tan pequeña que cuesta leerlo.
- Datos de contacto desactualizados.
- Un correo poco serio o una foto informal.
- Mentir o exagerar: los títulos, los idiomas y las fechas se comprueban.